oct
18
2010

CUENTOS DE LA QUINTA CAPURRO / maría CARBAJAL


 

Las cañas

         Cuando el hombre entró a las cañas, venía siguiendo la armonía de las voces que desde hacía dos kilómetros lo tenían cautivado.
         Desde que cruzó la cañada de las lavanderas, la noche anterior, con la carreta de bueyes cargada de víveres para el almacén de ramos generales, captó ese armonioso sonido.
         En la noche no podía dejar las carretas solas, pero en cuanto descargó, aún se oía a la distancia ese maravilloso sonido.
         Preguntó a todos, pero casi nadie se daba cuenta de lo que hablaba. Y quienes lograban oírlo – gente de la zona – ya estaban tan habituados, lo tenían tan integrados a su vida diaria, que solo si lo dejaran de oír, se darían cuenta de la ausencia.
         Nadie supo con certeza a que correspondía esa armonía de sonidos. Unos decían que eran los espíritus de las negras que no dejaban de lavar sus atados de ropa, aún desde el más allá mientras entonaban sus melodías en polifonías.
         Otros que eran las cañas, de mas de tres metros, que se entrelazaban y susurraban sonidos.
         El hombre quedó tan prendado, que no terminó de descargar sus bártulos, cuando ya rumbeó, sin preguntar a nadie atraído tan solo por el sonido, hacia donde – el así lo sentía – lo estaban llamando.
         Fue todo uno, entrar en la galería de cañas y quedar prendado totalmente, el sonido entró en su cabeza, en su alma, en su imaginación… y supo que había encontrado su lugar en el mundo. Allí encontró la paz que había buscado en los caminos, en las noches al aire libre, en las pulperías, en los distintos lugares por donde pasaba en su negocio.
         Solo tardó un momento en decidir el resto de su vida. Vendió la carreta, los bueyes, y se quedó  con las herramientas que le permitían trabajar las cañas, y se transformó  en el flautero de la zona.
         En su vida había tocado una flauta, ni las había tenido en sus manos siquiera. Pero desde que entró en el portal, traspuso una nueva dimensión, y se transformó en un ser de luz y música. Desde ese momento enseñó a las cañas a conocer el viento, y al viento a dar vida a las cañas.

         Armó su casa, sus muebles, su modo de vida, todo con las cañas. Y es así que cuando un ser humano con capacidad de sentir las inconmensurables variables de los sonidos, de las sensaciones, de la armonía, pasa por el cañaveral, queda prendado igual que el flautista, que según dicen, aún continúa entrelazado entre las cañas, su misión.

Melaleuka

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. El  ”Melaleuka” es el árbol del papel, o árbol de papiro, y cosa rara, tiene como las personas, su representación macho y hembra.
         Es una especie con características de dioico, con pié femenino y pié masculino. Deben estar medianamente cercanos. De esa manera, se reproducen cada muchos años y dan retoños.
         Uno se pregunta, que si bien están ubicados cerca uno de otro, como harán para lograr el milagro de la creación? Será por la unión de sus ramas allá arriba, como a tres metros del piso? Será  por las raíces, en las profundidades del suelo? Yo prefiero creer la historia que me susurraron las camelias, un día en que soplaba una brisa de primavera.
         Lo cierto es que por las noches de setiembre a noviembre, en que la sangre se alborota, también lo hace la savia en las plantas y todos los seres vivos logran una energía fuera de serie.
         Hete aquí que la Melaleuka, de pié femenino (por supuesto!) logró  desprenderse de su rigidez arbórea y pudo salir a danzar, con su desnudez al viento, entre los otros seres vivos que lograron romper las reglas de su especie, entre los caminos de la Quinta.
         Cuando el canto de los espíritus de las esclavas lavanderas surca la noche, se da la magia, y todo aquel ser vivo que sabe escuchar, puede atreverse a soñar, a vivir su esencia interna, y logra por un espacio de tiempo expresarse libremente.
         Así  que la Melaleuka femenina, salió con una túnica de su suave corteza al viento, danzando y girando con un desparpajo que dejó a todos asombrados. Porque ella siempre había sido muy modosita! Muy señora de su lugar, con una compostura un tanto rígida.
         Giró  toda la noche, tratando de vivir, de sacar afuera toda su reprimida alegría, y las aves que se habían refugiado entre sus ramas, se las vieron en figurillas para rescatar los nidos, reacomodar las plumas, diga que aún no habían empollado… si no, que desastre!!!
         El árbol mas asombrado fue el dioico de pié masculino: no podía creer que aquel ejemplar tan magnífico, tan dueña del espacio, tan seriecita, tirara la chancleta de ese modo!!!!
         Lo cierto es que a la mañana siguiente, los guías de la Quinta, notaron que las distintas capas de la corteza de la Melaleuka, estaban como alborotadas, un tanto salidas de lugar, flotando al viento primaveral.
         Esto se repitió durante todo setiembre, hasta bien entrado el mes de octubre, y a esa altura ya nadie de los seres vivos que pululan la noche de la Quinta, se asombraba de las danzas alocadas de la Melaleuka, sino mas bien que la esperaban, porque era un goce para el espíritu verla recorrer los caminos marcados a la luz de la luna, entreverarse entre las cañas, cantar con las camelias y acacias florecidas y reposar sobre el césped inglés cuando se agitaba demasiado.
         Entonces se dio el milagro: el Melaleuka de pié masculino logró desprenderse de sus arcaicas ataduras, de sus rígidos principios, de sus perimidas normas para árboles serios, que dictaminan que deben quedarse cada uno en su lugar, “Per sécula seculorum”. Porque las normas de conducta son en latín, como corresponde, porque son tan viejas, que es el idioma que se hablaba entonces.
         Y allí se largó a perseguir a su congénere, a tratar de seducirla, como ella lo sedujo a él, y aprendió que la libertad se conquista, es una postura interior que podemos ejercer, solo cuando de verdad logramos romper con nuestros propios convencionalismos.
         Los guías descubrieron en los días siguientes dos ejemplares pequeños de Melaleuka. Hoy día ya son sesenta los ejemplares!!!

Escrito por admin en: General |

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