CUENTOS DE LA QUINTA CAPURRO / maría CARBAJAL
Las cañas
Armó su casa, sus muebles, su modo de vida, todo con las cañas. Y es así que cuando un ser humano con capacidad de sentir las inconmensurables variables de los sonidos, de las sensaciones, de la armonía, pasa por el cañaveral, queda prendado igual que el flautista, que según dicen, aún continúa entrelazado entre las cañas, su misión.
Melaleuka
El ”Melaleuka” es el árbol del papel, o árbol de papiro, y cosa rara, tiene como las personas, su representación macho y hembra.
Es una especie con características de dioico, con pié femenino y pié masculino. Deben estar medianamente cercanos. De esa manera, se reproducen cada muchos años y dan retoños.
Uno se pregunta, que si bien están ubicados cerca uno de otro, como harán para lograr el milagro de la creación? Será por la unión de sus ramas allá arriba, como a tres metros del piso? Será por las raíces, en las profundidades del suelo? Yo prefiero creer la historia que me susurraron las camelias, un día en que soplaba una brisa de primavera.
Lo cierto es que por las noches de setiembre a noviembre, en que la sangre se alborota, también lo hace la savia en las plantas y todos los seres vivos logran una energía fuera de serie.
Hete aquí que la Melaleuka, de pié femenino (por supuesto!) logró desprenderse de su rigidez arbórea y pudo salir a danzar, con su desnudez al viento, entre los otros seres vivos que lograron romper las reglas de su especie, entre los caminos de la Quinta.
Cuando el canto de los espíritus de las esclavas lavanderas surca la noche, se da la magia, y todo aquel ser vivo que sabe escuchar, puede atreverse a soñar, a vivir su esencia interna, y logra por un espacio de tiempo expresarse libremente.
Así que la Melaleuka femenina, salió con una túnica de su suave corteza al viento, danzando y girando con un desparpajo que dejó a todos asombrados. Porque ella siempre había sido muy modosita! Muy señora de su lugar, con una compostura un tanto rígida.
Giró toda la noche, tratando de vivir, de sacar afuera toda su reprimida alegría, y las aves que se habían refugiado entre sus ramas, se las vieron en figurillas para rescatar los nidos, reacomodar las plumas, diga que aún no habían empollado… si no, que desastre!!!
El árbol mas asombrado fue el dioico de pié masculino: no podía creer que aquel ejemplar tan magnífico, tan dueña del espacio, tan seriecita, tirara la chancleta de ese modo!!!!
Lo cierto es que a la mañana siguiente, los guías de la Quinta, notaron que las distintas capas de la corteza de la Melaleuka, estaban como alborotadas, un tanto salidas de lugar, flotando al viento primaveral.
Esto se repitió durante todo setiembre, hasta bien entrado el mes de octubre, y a esa altura ya nadie de los seres vivos que pululan la noche de la Quinta, se asombraba de las danzas alocadas de la Melaleuka, sino mas bien que la esperaban, porque era un goce para el espíritu verla recorrer los caminos marcados a la luz de la luna, entreverarse entre las cañas, cantar con las camelias y acacias florecidas y reposar sobre el césped inglés cuando se agitaba demasiado.
Entonces se dio el milagro: el Melaleuka de pié masculino logró desprenderse de sus arcaicas ataduras, de sus rígidos principios, de sus perimidas normas para árboles serios, que dictaminan que deben quedarse cada uno en su lugar, “Per sécula seculorum”. Porque las normas de conducta son en latín, como corresponde, porque son tan viejas, que es el idioma que se hablaba entonces.
Y allí se largó a perseguir a su congénere, a tratar de seducirla, como ella lo sedujo a él, y aprendió que la libertad se conquista, es una postura interior que podemos ejercer, solo cuando de verdad logramos romper con nuestros propios convencionalismos.
Los guías descubrieron en los días siguientes dos ejemplares pequeños de Melaleuka. Hoy día ya son sesenta los ejemplares!!!
No hay comentarios »
RSS feed for comments on this post.

