Escarabajos

Insecto coleóptero objeto de adoración en el antiguo Egipto, donde encarnaba lo perenne, la inmortalidad, la permanencia pese a todas las trabas.
Se adapta a todas las adversidades, y de alguna manera se las arregla para sobrevivir, o al menos sus descendientes nacen con el material genético predispuesto para defenderse de las nuevas condiciones de vida del ecosistema.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha tenido que convivir con estos bichitos, anunciantes de plagas, que casi se diría inmunes al porfiado asedio de los seres humanos.
En lo personal me traen recuerdos de la infancia, donde con mis hermanos los juntábamos en frascos, debajo de las luces de la calle, haciendo carreras de escarabajos toritos.
Y ahora tenemos el enfoque del Gaucho.
El punto de vista de un ser humano también fuera de serie, que tiene su propia visión del mundo, que descubre la belleza en la re utilización de los objetos cotidianos.
Que encuentra belleza en las cosas más inverosímiles, incluso los escarabajos. Y no solo la encuentra y la ve, sino que logra que también nosotros podamos acceder a su visión caleidoscópica del mundo.
Los metales, los retablos, la utilización inverosímil de la crayola, que logra una luminosidad y una textura que pide ser tocada, para reconocerla como concreta y no alucinada.
En los trabajos expuestos en esta nueva muestra, uno imagina un amanecer ajetreado y febril, encandilado de colores, donde la paleta enloquecida de este plástico coetáneo, se apropia de las nubes, los reflejos del sol recién asomado al horizonte, con esa alegría contagiosa de la estrella centro de nuestro sistema.
Y sentís la sonrisa y la risa traviesa, agazapada detrás de cada textura, de cada collage poco apropiado a las buenas costumbres, sinónimo de una vida “desordenada” según los cánones tradicionales.
Aunque pocas veces en mi vida, he visto un ser tan organizado, que te presenta en enero los cronogramas donde consta día, mes y hasta hora de comienzo y fin de los eventos programados para el resto del año, desde marzo a diciembre.
Queda a su propio riesgo atreverse a disfrutar de esta “gauchada”, la nueva propuesta que hoy nos ofrece este hermano de la vida.
María Carbajal
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